Conoce el castellano

Hola, amigos. Acá en el Soliloquio de la Lengua creemos que para una correcta comunicación con los demás, debemos empezar por conocernos mejor. Y qué mejor manera para empezar a conocerse que saber el nombre de la persona con la que queremos entablar una conversación ¿verdad? Pero ¿y si esa persona tiene más de un nombre? ¿Y si prefiere uno de ellos en particular? ¿Por cuál de ellos la vas a llamar? ¿Y qué tal si te decimos que esa persona es en realidad una lengua?

¡Así es! Vemos oportuno comenzar esta presentación por aclarar la duda entre el uso de “español-castellano”, “castellano-español”. La verdad es que se trata de sinónimos igualmente válidos para referirnos a la lengua de Cervantes.

Muchas veces escuchamos de diferentes personas expresiones como: “el español lo hablan en España, acá hablamos castellano” o “¡Qué se creen al llamarlo español! ¡Esto es Latinoamérica!”. Lo cierto es que estos ejemplos conllevan una marca más diatópica que etimológica. Español y castellano son exactamente lo mismo, son como Juan y Pablo, siempre y cuando Juan Pablo sea la misma persona.

A raíz de la confusión que parece existir entre ambos términos en referencia a la misma lengua, concentrémonos en el origen de ambas palabras y dejemos en claro qué pasa cuando utilizamos una u otra.

El término recomendado por la Real Academia de la Lengua Española es, justamente, “español”. Este término hace referencia al Reino de España y todo lo relativo a él, incluida la lengua. España es la forma actual de la antigua voz “Hispania”, nombre por el cual los romanos se referían a la actual península ibérica. Castellano, en cambio, se toma como el nombre del dialecto hablado en la zona de Castilla ¿Empieza a aclararse el asunto? Esperamos que sí.

Pues bien, si creyesen que el conflicto entre las denominaciones de español-castellano es meramente latinoamericano estarían equivocados. Les sorprenda o no, es en España donde la utilización de dichos términos se toma con mayor cuidado, pueden usarse de manera política e inclusive, pueden herir sensibilidades en X o Y lugar. Verán, España se divide en cuatro zonas lingüísticas: la zona en la que existe una sola lengua oficial (castellano) que comprende mayoritariamente la zona de Castilla; la zona de Galicia, que además del castellano cuenta también con el gallego; el País Vasco, cuya lengua distintiva es el vasco o euskera; y la zona de Cataluña, cuya lengua particular es el catalán.

Estas tres lenguas (gallego, euskera y catalán) son cooficiales junto con el castellano en sus respectivas zonas geográficas; por eso puede resultarle chocante a algún español usar este mismo denominativo para la lengua castellana en desmedro de las otras lenguas de España, puesto que éstas también son españolas. Y es que tanto en la península como en las Américas, el uso del apelativo responde mayormente a un uso más político que lingüístico, entendiendo que el lenguaje y la cultura pueden utilizarse como efectivas maneras de manipulación.

Como verán, el uso de cualquier término es indistinto. Está claro que ambos términos gozan de gran popularidad en los diferentes lugares del mundo a los cuales nuestra lengua ha llegado, el español de México o el castellano de Bolivia son sólo algunos de los ejemplos de dichas preferencias.

Este sólo es un tema de arranque como parte de la introducción al sorprendente mundo de nuestra propia lengua, el castellano, y más aún el castellano boliviano con todas las características y desafíos que éste implica, respecto a lo cual esperamos estar a la altura; ejemplos como ser: el uso del adjetivo “gallego” para referirse al castellano ibérico dentro de Bolivia o al uso de “castellano latino” dentro de las preferencias en búsquedas de Internet.

Eso es todo por este post, esperamos haber aclarado sus dudas. Déjennos saber que tan útil les ha resultado esta información.

(Visitado 141 veces, 1 visitas por hoy)