Uso del Castellano

Al hablar del uso de la lengua, hablamos de las reglas que una lengua conlleva, en este caso el castellano, reglas de puntuación, ortografía, sintaxis, gramática y semántica, disciplinas esenciales para que la comunicación sea comprensible y coherente, además de tomar en cuenta la correcta dicción que el hablante deba tener y en este tópico se hallan disciplinas tales como la fonética y la fonología. La unión y correcto uso de las disciplinas mencionadas hacen posible que el mensaje que el emisor envía a un receptor sea óptimo y comprensible desde cualquier punto de vista.

Referirnos al uso de la lengua es centrar nuestra atención a distintos elementos que se incluyen en ella, nos referimos al uso que se le da dependiendo al contexto, situación y factores importantes como la edad, género y situación económica, puesto que su uso depende al ambiente en que nos situamos al momento de expresar ideas y a los interlocutores a los que nos dirigimos, los cuales tienen una perspectiva, idea y creencia distinta a las del emisor. Además de lo ya mencionado se debe recalcar una estrecha diferencia en su uso escrito y hablado.

En el uso escrito presenta ciertas ventajas, tales como el tiempo que uno posee para ordenar ideas, no cometer errores gramaticales y, más que todo, revisar lo que uno escribe, siendo de esta manera la forma escrita dirigida en mayor parte a la formalidad. En el uso hablado, también demuestra ventajas tales como el contacto físico- visual que uno tiene con el interlocutor, facilitando así la modulación del tono de voz, haciendo espontanea la conversación y ayudando a la fluencia comunicativa.

Hoy en día observamos que la lengua ha sufrido literalmente ciertos desbarajustes en su ortografía, puntuación e incluso en la coherencia que conlleva cada enunciado peculiar que nos encontramos casualmente, ya sea en la calle, en redes sociales, publicidad, etc. Incluso al momento de la conversación uno encuentra incongruencias e incoherencias en lo que uno habla, pero en el lenguaje hablado esto puede ser causa de factores externos como la salud y la falta de educación, como también se da a cause de factores lingüísticos como la presencia de jergas, dialectos y vocabulario que se implementa día a día. No es extraño que la Real Academia de la Lengua Española tienda a introducir cada vez más y más expresiones impropias y poco útiles. Esta situación se da a causa de la falta de interés y el excesivo uso de la “economía lingüística” yendo incluso más allá de este concepto. Muchas veces el mal uso de la lengua es el resultado del contacto lingüístico de una lengua con otra, donde adoptamos ciertos elementos propios de una lengua, tales como la pronunciación, esencialmente, léxico y entonación y desde este punto de vista, se comprende a los usuarios que presentan estas características ya que su lengua materna interfiere con la lengua que tratan de hacer uso.

En conclusión, se puede aseverar que el uso de la lengua puede darse por factores contextuales como también por factores externos a ella. El uso de la lengua se trastorna cada vez más y más con el paso del tiempo y hablamos de un trastorno dañino, ya que pareciera que la lengua va “involucionando” (no sería raro que la RAE incluya esta palabra) y esto se hace evidente cada vez que conversamos ya sea por medio escrito o hablado. Hoy en día nadie está a salvo de cometer errores pero informarnos de las reglas que contiene nuestra lengua es el primer paso para evitar que se devalúe y todo depende de la educación y el respeto a nuestra lengua.

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